Pasara lo que pasara, ganando o perdiendo, yo sabía que este era mi último partido como aficionado del Querétaro como lo conocemos.
El Querétaro era lo único que todavía me mantenía atado al fútbol mexicano, a este deshonesto fútbol secuestrado por 18 (o menos) magnates que en el, encontraron la forma ideal de promover sus productos en el mercado mexicano. Haciendo las reglas a su conveniencia, protegiendo solo sus intereses han hecho de esta liga mexicana, una liga cerrada, un club exclusivo donde únicamente personas con un gran poder adquisitivo y dispuestas a ajustarse a sus reglas sui generis puede entrar.
De alguna manera el que el Querétaro haya descendido es una liberación personal de este horroroso mundo FMF, si de por si lo único que hacia era ver la mayoría de los partidos únicamente donde jugaba este equipo ya sea en el estadio o en la TV, ahora si no tengo nada que me haga siquiera tener el deseo de voltear a ver de vez en cuando como va la tabla de posiciones o como van los equipos en la Libertadores, NADA, si este era mi segundo año como casi abstemio de fútbol mexicano, de ahora en adelante soy únicamente abstemio.
Es difícil por no decir imposible que las cosas cambien, que un equipo comunitario sin fines de lucro donde las acciones se distribuyen por partes iguales entre sus aficionados suena muy utópico para el país en el que vivo, un país donde la participación del aficionado con su club y su fútbol se reduce a prender la TV el Sábado y el Domingo para ver el partido que le impongan las televisoras o en el caso de los mas “apasionados” ir al estadio a apoyar en vivo a la franquicia de su ciudad.
Si realmente los aficionados utilizaran toda su energía, tiempo y grandes ideas que tienen en unirse y buscar soluciones para beneficio de este fútbol en vez de limitarse a gastárselo cantando y partírsela a muerte por el equipo de X empresa, otro gallo cantaría. En fin cada afición tiene el fútbol que se merece.